San Pugliese: los ideales en la música y en la vida

Hace unos cuantos años ya, mientras estaba estudiando, tuve la gran oportunidad de ingresar a una orquesta de tango emblemática, la orquesta de Osvaldo Pugliese. Se cumplen 100 años desde el nacimiento del gran maestro tanguero en Villa Crespo, y eso motivó mis recuerdos.
Tocar tango era y es para mi algo que me gusta, que no tiene nada que ver con simplemente ganar el pan…Desde aquellos discos que estaban en mi casa y que pasaba incansablemente en un tocadiscos Ranser, destruyendo vinilo y púa en el proceso…La colección de Selecciones del Reader’s Digest, donde Pugliese faltaba por completo (nada raro en aquellos años de Onganía, militar que detentaba la presidencia, en el sentido de detentar=poseer algo que no pertenece a quien lo posee), montones de simples en 45 RPM de toda clase de estilos de tango, y además los discos de folklore fueron mis compañeros de infancia…Así que cuando tuve el honor de poder probarme en esa orquesta fue realmente una emoción…Un placer sentarme al lado del “maestro” que estaba al piano y observar sus “yeites” y su forma humilde de conducción. Luego fui conociendo su estilo en todo sentido, musical y de vida…y cada vez me pareció más y más coherente con sus ideas y sus pensamientos. Nunca creía un elogio desmedido, se consideraba a sí mismo “un laburante, un obrero de la música” según sus propias palabras, y nos hacía saber desde el principio que debíamos considerarnos de la misma manera. Nos recordaba permanentemente que servíamos al público, que éramos su fuente de consuelo ante las adversidades de la vida. Nunca lo vi hacer política panfletaria, nunca mezcló la esencia musical con sus ideas comunistas. Nunca pidió que los músicos se afiliaran al partido, como se dice aún por ahí, sino que llegó a tener dos o tres recalcitrantes partidarios de la derecha en su orquesta, sin ningún inconveniente. Sus hobbies: jugar al truco antes de cada “baile” como llamaba a los conciertos o recitales y seguir escribiendo y arreglando hasta que no pudo más.

Fragmento de un original escrito a lápiz por el maestro Pugliese. A la izquierda, arriba, se ve como personalizaba para cada uno las partituras: Villa Crespo, cello, reza.

Por otra parte, a los integrantes que nos gustaba escribir y arreglar nos dio oportunidad de hacerlo. No era novedad, siempre lo habí hecho, pero es increíble que venga nada menos que Osvaldo Pugliese con una partitura bajo el brazo y me diga: “Villa Crespo – o Patoterito, así me apodaba, cada uno tenía su alias- hacete un arreglo de este tema para la orquesta”. Un sueño para muchos, y yo lo viví, no me puedo quejar.

Setlist de uno de los conciertos de la orquesta

Tuve la gran fortuna de hacer unos conciertos en Holanda donde compartimos escenario con el entonces sexteto de Astor Piazzolla. Allí, toqué al lado de dos grandes, apenas empezaba.  Maravilloso e inspirador.

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