Blues (segunda parte)

Como había dicho en mi introducción al blues en el violoncello, este género musical, anterior al jazz y que forma parte indisoluble del jazz y el rock desde sus inicios, es una excelente plataforma para aprender a improvisar. Esto se da porque nuestro oído está acostrumbrado a oírlo y a sus derivados, y es natural para nosotros la forma de 12 compases que lo caracteriza.
En la entrada anterior, les decía que esta forma original de doce compases ha sido alterada por cada uno de los músicos y compositores que se acercaron al blues, y hay muchísimos ejemplos de blues que usan otra estructura diferente a la habitual.
Si practicaron ya el blues primitivo que les mostré en mi primer ejemplo, quizás estén ya deseando aprender a crear variantes. Para ayudarlos, les traigo un cuadrito con algunas posibilidades. En él, van a encontrar los doce compases básicos, los acordes originales y varios que ya son totalmente usuales, y debajo de ellos, una serie de ejemplos en do mayor con distintas alteraciones y reemplazos.
Cualquier duda me escriben y trataré de resolverlas con gusto.
Recomendación: usen algún programa como Band in a box para secuenciar las diferentes variantes, y prueben a improvisar encima, o tocar los “walking bass” correspondientes.